Lo diferente es lo normal

Por los siglos de los siglos nos han dicho que somos “únicos e irrepetibles”, que en la diversidad está el gusto y que un ingrediente del éxito es ser diferente. La (absurda) restricción que aplica, pero nadie dice, es que eso depende en qué, en dónde y cómo se es diferente. Por serlo, millones de hombres y mujeres han pagado un precio muy alto durante siglos: la discriminación “informal" y ante la ley. En algunos casos, la excusa para ser blanco de vejaciones y rechazo ha sido el color de la piel, el género, una discapacidad física o la orientación sexual. En este último tema, los avances han sido pocos y lentos, en el mundo y aún más en Costa Rica. . Hasta 1990, la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad como una enfermedad mental. Lo decretó un 17 de mayo y por eso hoy se conmemora el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia. En Costa Rica, hace 26 años, la historia era otra: la policía realizaba redadas y detenciones arbitrarias en lugares donde se reunían homosexuales y lesbianas, tratándolos como delincuentes, y violentando todos sus derechos ciudadanos. Gran parte de la sociedad tica rechazaba a estos mujeres y hombres, algunos de los cuales murieron asesinados en lo que parecieron ser crímenes de odio o –al menos– motivados por la fobia a los gays.

Hace cuatro meses, la escritora y periodista María Montero se dio a la tarea de investigar la historia de un extraordinario talento costarricense, un artista venerado en los escenarios, pero cuya vida fuera de él estuvo marcada por el rechazo. Junto a un equipo de estudiantes avanzados de la carrera de Cine y Televisión de la Universidad Veritas, encabezados por Zenén Vargas Salas, produjeron un documental que escribe la primera parte de una fascinante historia, con más preguntas que respuestas, y que refleja de alguna manera qué tan poco hemos avanzando en combatir nuestra propia homofobia, y la colectiva.

Dice el gran reportero Ryszard Kapunscinski que el verdadero periodismo “se fija un objetivo e intenta provocar algún tipo de cambio".

"El deber de un periodista" -agrega Kapunscinski- "es informar, informar de manera que ayude a la humanidad y no fomentando el odio o la arrogancia".

Este es nuestro propósito con este especial, acercarnos a lo que para muchos será diferente, para entender que la diversidad es la norma y no la excepción.

Antonio Jiménez Rueda
Editor Ejecutivo
AmeliaRueda.com