Cada 80 minutos se denuncia un delito sexual en Costa Rica

Entre el 2009 y el 2013 hubo 32.688 acusaciones ante el Ministerio Público.

El abuso contra menores de edad es el de mayor incidencia, seguido por violación.

Dieciocho personas al día denuncian un delito sexual ante el Ministerio Público. Las estadísticas del Poder Judicial no especifican el género del ofendido, sin embargo las autoridades de la Fiscalía Especializada en Delitos Sexuales aseguran que “la gran mayoría” son mujeres.

Entre el 2009 y el 2013 se registraron 32.688 acusaciones; un promedio anual de 6.537. En síntesis: cada 80 minutos se formula una denuncia. No se toma en cuenta el 2014 porque el Poder Judicial aún no ha terminado de procesar los datos de ese periodo.

Se consideran delitos sexuales desde tentativa de violación y trata de personas hasta rapto con fines de matrimonio y rufianería (aquel que se haga mantener, aunque sea en forma parcial, por una persona que ejerza la prostitución).

Carmen tenía 17 años cuando sufrió el ataque, sucedió en el festejo de un 15 años, en un hotel de San Carlos.

Los abusos sexuales contra menores de edad encabezan la lista de delitos sexuales denunciados ante las autoridades. Cada año se registran 2.664 denuncias, lo que significa que cada tres horas y media una víctima llega al Ministerio Público a contar su historia.

Carmen no quiso mostrar su rostro, ni que se publicara su apellido. Aunque la violación que sufrió fue hace 41 años, el tema aún le genera dolor y, sobre todo, indignación.

Según el artículo 161 del Código Penal, los abusos sexuales son actos con fines sexuales que se realizan de forma abusiva; es lo que comúnmente se denomina tocamientos.

La violación es el segundo delito sexual con mayor incidencia en Costa Rica. Del 2009 al 2013 se registraron 7.764 denuncias, lo que representa un promedio anual de 1.553. Esto significa que cada día cuatro personas denuncian haber sido violadas

En el mapa de ofensas sexuales sobresale la “violación contra una mujer”, que se da cuando el ofensor es el esposo o compañero de la víctima. Así lo establece el artículo 29 del capítulo 3 de la Ley de Penalización de la Violencia contra las Mujeres: “Quien le introduzca el pene, por vía oral, anal o vaginal, a una mujer con quien mantenga una relación de matrimonio, en unión de hecho declarada o no, contra la voluntad de ella, será sancionado con pena de prisión de doce a dieciocho años”.

Durante los cinco años analizados en esta investigación hubo 551 denuncias de esta forma de violencia de género, para un promedio de anual de 110.

Otro tipo de violación, la calificada, también contempla el supuesto de que el violador sea el cónyuge, pero extiende el abanico a padres, abuelos, hermanos, tíos… En este caso el promedio anual fue de 77 acusaciones.

El ofensor

¿Cómo era la persona que violó a Carmen?

  1. Un delincuente conocido de la comunidad
  2. Un buen amigo de la familia.
  3. Un violador en serie que había escapado de La Reforma.
  4. Un tipo popular con esposa e hijos.

En cuanto a las zonas en donde se registraron las denuncias, el Poder Judicial no hace distinción por cantones sino por circuitos judiciales, que son segmentaciones geográficas por área de jurisdicción.

La mayoría de denuncias por violación, abusos sexuales contra menores y violación contra una mujer se interpuso en el Tercer Circuito Judicial de San José. El perímetro contempla los distritos de Hatillo, San Sebastián y Pavas, y los cantones de Alajuelita, Escazú, Santa Ana, Mora, Desamparados, Aserrí y un sector de Acosta.

En el Segundo Circuito Judicial de San José (Goicoechea, Moravia, Coronado, Tibás, Montes de Oca y Curridabat), en cambio, fue donde más se denunció la violación calificada (un 16 por ciento de las denuncias a nivel nacional).

Los delitos sexuales no aparecen en los primeros lugares de ilícitos denunciados, de hecho el abuso sexual contra menor y la violación están en el lugar 18 y 19 del ranking de acusaciones acumuladas entre 1998 y el 2013, con porcentajes de 1,04 por ciento y 1,03 por ciento del total. En la cabeza de la lista están robo simple con 472,702 denuncias (21,45 por ciento); hurto simple con 200,540 (9,10 por ciento); y tenencia de droga con 199,644 (9,06 por ciento).

Haga clic en el circuito judicial para comparar la cantidad de denuncias según zona. Aparecerá el promedio anual de acusaciones registradas entre el 2009 y el 2013.

Circuito Judicial
San José 1
San José 2
San José 3
Alajuela 1
Alajuela 2
Alajuela 3
Cartago
Heredia
Guanacaste
Puntarenas
Zona Sur
Zona Atlántica 1
Zona Atlántica 2
fuente: Poder Judicial/INEC
VIOLACIÓN 114
VIOLACIÓN CALIFICADA 1,8
VIOLACIÓN CONTRA UNA MUJER 10,8
ABUSO CONTRA MENOR 114,4
VIOLACIÓN 114
VIOLACIÓN CALIFICADA 1,8
VIOLACIÓN CONTRA UNA MUJER 10,8
ABUSO CONTRA MENOR 114,4

¿Y las que no denuncian?

No todas las denuncias por delitos sexuales llegan a la etapa de juicio y no todos los juicios concluyen en condenas. En algunos casos la víctima desiste de continuar la acción en la audiencia preliminar; en otros, la fiscalía no logra probar la comisión del delito. Otro escenario es que nunca se logre atrapar al ofensor.

En el I Circuito Judicial de San José hay una denuncia de abuso sexual contra menor por casa 1.680 habitantes

A partir de que el denunciante acude al Ministerio Público hasta que hay un veredicto de los jueces, el proceso puede durar entre seis meses y cinco año, reconoció la fiscala adjunta de la Fiscalía Especializada en Asuntos de Género y Delitos Sexuales, Eugenia Salazar.

Y esos casos que llegan a una instancia judicial tan solo representan una fracción –pequeña, subrayan los expertos- de los miles de abusos y violaciones que se perpetran en Costa Rica.

“En cada kilómetro de este país hay una persona que ha sido víctima de un abuso sexual”, agrega Francela Conejo Jiménez, directora de Ser y Crecer, una fundación que se encarga de brindar atención a víctimas de delitos sexuales y de promover la prevención de estos.

¿Carmen denunció lo que sucedió?

Para escuchar la respuesta seleccione una opción

  1. No y no lo habló hasta muchos años después.
  2. No, pero se lo contó a sus personas cercanas de inmediato.
  3. Sí y fue condenado.
  4. Sí y no fue condenado.

¿Por qué no se denuncia?

“La persona abusada sexualmente tiene vergüenza de ser víctima y se siente responsable y siente que la van a rechazar, que la van a ver sucia, por eso no lo cuenta, porque no tienen a quien contárselo…Por eso hay una gran cifra oculta”.

Las palabras son de la Gioconda Batres, psiquiatra especialista en abuso sexual. Ella añade que todo el sistema social está hecho para proteger al ofensor y para que este siga abusando. “Hay un contramovimiento que ha surgido ante los alcances de los derechos de las mujeres, en este caso en materia de derechos sexuales, en donde se responsabiliza a la mujer y se alega que esta ha sacado ventaja abusiva de los derechos ganados, que denuncia por venganza, por sacarse clavos… esto tiene un efecto en todos los ámbitos, la víctima duda de si le van a creer…”, detalló.

Carmen, a lo largo de su vida, se encontró en dos ocasiones con su agresor, lo increpó con rabia, mas el sujeto nunca afrontó a la justicia.

A lo planteado por Batres, la directora de Ser y Crecer agrega el juego sicológico del agresor para manipular a la víctima y lograr que esta guarde silencio. “Hay una constante amenaza: ‘no debe decir nada, veo que usted fue la que me provocó, es su culpa… si usted habla su mamá va a sufrir mucho”.

Denunciar –a veces solo contarlo– es correr la cortina para permitir que entre la luz, una luz que puede poner fin al maltrato, pero que al mismo tiempo puede desquebrajar a la familia, frenar una carrera profesional o truncar la vida social de cualquiera.

Actualmente Carmen tiene 58 años, asiste a Alcohólicos Anónimos y tiene una pareja estable. Ella ha logrado evitar que su herida sangre, aunque aún duele, e insta a las mujeres víctimas de abuso o violación que denuncien a su agresor.

En muchos casos el delito ocurre a lo interno de la familia, y el ofensor es alguien cercano, en ocasiones el único proveedor de la casa. La denuncia, como consecuencia, provoca una crisis familiar. La víctima está al tanto de eso y asume su silencio como una cruz que debe cargar en beneficio de la estabilidad familiar. El abusador, también consciente de la situación, fomenta esa “carga” en la víctima y le cultiva una sensación de culpabilidad en el caso de que rompa el silencio.

Quiénes son las víctimas

La Fundación Ser y Crecer brinda atención terapéutica a un total de 125 personas por año, un 70 por ciento son menores de edad. El restante 30 por ciento son mujeres adultas que fueron abusadas cuando niñas o cuando habían cumplido la mayoría de edad.

Entre las víctimas de delitos sexuales sobresalen amas de casa, profesionales, mujeres de campo, de ciudad. Si bien aquellas que están en condición de pobreza presentan una mayor vulnerabilidad (en general son más susceptibles a que se violen sus derechos), un estrato socioeconómico medio o alto no protege a las víctimas.

LAS VÍCTIMAS

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